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Alessandro Adorno, director de Babilonia

Alessadro Adorno, director de Babilonia

Hola:

Me llamo Alessandro Adorno y soy el fundador y director del Centro de Lengua y Cultura italiana Babilonia de Taormina.

¿Sabíais que la escuela de italiano Babilonia ha sido el primer Centro de Lengua y Cultura italiana que ha habido desde Roma… hacia el sur?

¿Por qué en 1992 decidí empezar esta aventura?

Fundé la escuela de italiano para extranjeros en Taormina porque sentí la necesidad de dar a conocer Sicilia más y mejor a los amantes de la lengua y de la cultura italiana, de dar a conocer la enorme herencia cultural de esta isla, la isla del sol, mi tierra, ahí donde nací. Una isla plagada de arte, de Historia, de cultura. Para mí era inconcebible que los estudiantes internacionales que querían estudiar italiano y la cultura italiana, no tuviesen la oportunidad de estudiar en el sur de Italia y, en particular, en Sicilia.

Hasta entonces, el que quería hacer un curso de italiano para extranjeros, solo podía hacerlo en escuelas de italiano situadas en el eje Roma-Perugia-Siena-Florencia, en la mayoría de los casos, y todas situadas en el centro y en el norte. De Roma hacia el sur, había poquísimas posibilidades, y ninguna en Sicilia.

Para mí, siciliano de nacimiento, era imposible aceptar que los estudiantes extranjeros amantes de la lengua y de la cultura italiana, no tuviesen la posibilidad de conocer la enorme herencia cultural que reside en Sicilia.

Quería que la gente supiese más de esta isla

Para mí era absurdo que los extranjeros amantes de la lengua y de la cultura italiana no supiesen que el imperio de Siracusa, en los tiempos de la Magna Grecia, era un imperio inmenso, definido por algunos como “el Primer Imperio de Occidente”, y se extendía hasta la Toscana, donde estuvo en contacto con los etruscos (periodo de la helenización de la cultura etrusca), hasta Marche (colonia de Ankon, hoy Ancona) y hasta Véneto (colonia de Adria). Un imperio tan grande y potente como para asustar a la grande Atenas hasta el punto de empujarla a declarar hasta tres veces la guerra. La fama de Siracusa, en los tiempos de la Magna Grecia, atrajo a los hombres más cultos de todos los lugares del mundo y la convirtió en cuna del arte y de la ciencia. Hombres como Platón, que quería formar aquí su “República de los Filósofos”; Píndaro, que le dedicó poesías; Esquilo, que presentó en el Teatro Griego de Siracusa, por primera vez, su obra “Los Persas”. Asimismo, en Siracusa vivió el gran inventor matemático, Arquímedes, “de los más grandes ingenios, guía y maestro”.

Para mí era increíble que los extranjeros amantes de la lengua y la cultura italiana no supiesen que el primer libro de gastronomía – el Hedypatheia o “Vida de lujo”- fue escrito en Sicilia en el s. IV a.C. por Arquestrato de Gela.

Para mí era inconcebible que los extranjeros amantes de la lengua y la cultura italiana no conocieran las maravillas literarias y arquitectónicas de la época islámica de Sicilia, desde las poesías de Ibn Hadmis a las maravillosas mezquitas reconvertidas luego en iglesias cristianas por los Normandos.

Para mí no era razonable que los extranjeros amantes de la lengua y la cultura italiana no supieran que, en el Medievo, la lengua de la Escuela de Poesía siciliana de la Corte de Federico II, Stupor Mundi, constituyó la primera lengua literaria italiana, y que en Sicilia se inventó el soneto que tanto influenció a los “stilnovisti” toscanos (poetas del “Dolce Stil Novo”, “dulce estilo nuevo”), y que el mismo Dante, en su “De Vulgari Eloquentia” escribió: “Investigaremos primero la naturaleza del siciliano, ya que al siciliano vulgar se le atribuye fama superior a los demás: que todo lo que los itálicos producen en términos de poesía se llama siciliano…”, reconociendo a los poetas de la Escuela Siciliana la primacía, no solo cronológica, de la formulación de un código poético de la “lengua del sí” (“quod quidem retinemus et nos, nec posteri nostri permature valebunt”).

Para mí era inaceptable que los extranjeros amantes de la lengua y la cultura italiana no supiesen que el parlamento más antiguo del mundo fue convocado precisamente en Sicilia, por primera vez, por el Rey Ruggero II (Roger II) en 1130, en el Palacio de los Normandos en Palermo.

Para mí era increíble que los extranjeros amantes de la lengua y la cultura italiana no supieran que la primera película con escenas subacuáticas se hizo en Sicilia, en 1946, por los chicos de la Panaria Film, o que en 1939, el catanés Ugo Saitta presentó en la VII Exposición Internacional de Arte Cinematográfico de Venecia, el primer corto de animación en Italia, primer ejemplo de una película de marionetas animadas “sin hilos”, titulado “Teste di legno” (“Cabezas de madera”), o “Pisicchio y Melisenda”, precursores de lo que serían después los dibujos animados.

Para mí era inadmisible que los extranjeros amantes de la lengua y la cultura italiana no supieran que los primeros movimientos de inspiración democrática se dieron en Sicilia, y que las primeras protestas de un movimiento de masas socialistas en Italia, “I Fasci Siciliani”, tuvieron lugar en Sicilia en 1891.
Para mí era increíble que los extranjeros amantes de la lengua y la cultura italiana no supiesen que, desde el punto de vista literario, pocas regiones, quizá ninguna, cuentan con un patrimonio tan vasto. Desde dos Premios Nobel sicilianos de la Literatura, Pirandello y Quasimodo, a la escuela verista de Verga, Capuana, Rosso di San Secondo. Desde Tomasi di Lampedusa, con su Gattopardo, a los escritores sicilianos de la posguerra; desde Sciascia a Vittorini; desde Brancati a Consolo; desde Bufalino a Camilleri.
Para mí era, por tanto, absolutamente inaceptable que Sicilia fuese concebida como sinónimo de mafia, y que los sicilianos fuesen recordados automáticamente solo como mafiosos, casi como si fuese una impronta genética, y que no fuese, en cambio, inmediato y automático pensar que quien combate en primera línea la mafia son los propios sicilianos, tenaces, orgullosos, valientes sicilianos. Es humillante que la atención nacional e internacional se centre siempre en la mafia y nunca en la antimafia.

Sicilia es una tierra de contradicciones

Sicilia es un sitio donde el fuego vence al agua (como en las Islas Eolias, donde el fuego sale del mar). Sicilia es un sitio donde lo agrio, en cocina, se asocia al dulce (como en la famosa caponatina). Sicilia es una tierra donde la erupción del Etna, por un lado, destruye lo que encuentra a su paso, y por otro, esparce por el aire cenizas volcánicas, el mejor fertilizante. Sicilia es una isla en la que la mafia y la lucha contra la mafia comparten el mismo territorio.
Sicilia tiene seis lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; dos Premios Nobel de Literatura; un patrimonio arqueológico, artístico y monumental de más de 2.500 años; un enorme bagaje cultural heredado de los fenicios, los cartagineses, los griegos, los romanos, los bizantinos, los árabes, los normandos, los españoles… y una Naturaleza maravillosa que va desde las Islas Eolias al volcán Etna; desde las decenas de reservas naturales al maravilloso campo donde se cultivan producciones excelentes, todas libres de la OGM, porque Sicilia también es OGM-free, y por tanto, aceites, vinos, quesos, verduras, fruta, etc., son todos productos de excelencia que dan vida a una gastronomía que tiene olores e influencias que llegan desde la antigua Grecia, desde los árabes y desde los españoles. ¿Cómo no se va a decir que Sicilia ha representado el primer crisol de razas del mundo? Una isla feliz, donde las tres religiones monoteístas (hebraísmo, cristianismo e islamismo), han vivido juntas y pacíficamente durante mucho tiempo.

Hay que venir para conocer y entender

Nosotros queremos derrotar a los estereotipos con honestidad, integridad y orgullo, por la historia de esta isla. Me gustaría que el mundo dejase de usar la palabra Sicilia como sinónimo de mafia. Me gustaría que, recorriendo el mundo y diciendo “soy siciliano” o “he nacido en Sicilia”, la gente no contestase automáticamente diciendo “mafia”, sino que reaccionase exclamando: “Oh, Sicilia… la primera sociedad multiétnica y multicultural del mundo”, “Oh, Sicilia… allí donde nació la poesía”, “Oh, Sicilia… donde la comida todavía es genuina y tiene un sabor auténtico”.
¿La gente y los extranjeros amantes de la lengua y de la cultura italiana saben todo esto? No, solo se sabe de la mafia. Nosotros no queremos negar nada, luchamos contra esto diariamente, humildemente, en nuestro actuar cotidiano. Pero Sicilia es mucho, mucho más que mafia, y es todo eso lo que queremos dar a conocer al mundo. Y nos gustaría que la gente dejase de pensar en estereotipos. ¡Nosotros odiamos los estereotipos!
Es por eso que desde 1992, el Centro de Lengua y Cultura Babilonia de Taormina se dedica apasionadamente a la promoción de la herencia cultural siciliana y de la lengua y cultura italiana. Todos nuestros esfuerzos están dirigidos a ofrecer, no solo la oportunidad de estudiar italiano, sino de proponer una experiencia de aprendizaje, cultural y humana, inolvidable.

Taormina, un lugar único para tu viaje por Sicilia

Taormina puede ser el punto de partida de un viaje por Sicilia para descubrir las raíces y las tradiciones de Italia. Como escribió Wolfgang Goethe en 1786: “Italia sin Sicilia no dejaría ninguna huella en el alma: aquí se encuentra la clave de todo”. El motivo por el que escribió esto fue que, al contrario de lo que normalmente se piensa, el comienzo de la historia de Italia no se remonta a la fundación de Roma, sino de la Magna Grecia, de la que la Caput Mundi atrajo todo de su cultura, de la política, de la filosofía, de la religión.
Sicilia, isla en mitad del Mediterráneo y, por tanto, con una posición geográfica estratégica para el comercio mundial, cuando este se daba en el Mediterráneo, ha sido durante más de 2.000 años el centro de intereses comerciales y políticos de muchos pueblos y civilizaciones. Todos, indistintamente, han dejado en esta isla un rastro de su paso: templos y teatros griegos, villas y anfiteatros romanos, mezquitas árabes, edificios normandos, arquitectura barroca.
Y es para dar a conocer todo esto a los amantes de la lengua y de la cultura italiana por lo que en 1992 comenzamos esta aventura.
Nuestros cursos de italiano en Taormina pueden ser el inicio de un viaje por Sicilia. Desde Taormina es fácil llegar a Siracusa, al Etna, a las Islas Eolias, a Catania, a Piazza Armerina y a Noto. Y luego, Palermo, Selinunte, Segesta, Agrigento, Erice y el resto de sitios donde están presentes los Tesoros de Sicilia.
Taormina, en particular, es un repositorio de arte, arqueología, historia y cultura en Sicilia, la suma de la historia de Sicilia donde, en un sitio relativamente pequeño, puedes ver las huellas del paso de todas estas poblaciones y civilizaciones.
Para nosotros, en el Centro de Lengua y Cultura italiana Babilonia, una lengua no es el resultado de una serie de reglas gramaticales. Una lengua es el resultado de una cultura, de su historia, de sus tradiciones y de su territorio. Para nosotros una lengua es el resultado de una manera de interpretar la vida y de mirar al mundo. Es esto lo que intentamos hacer vivir y compartir con nuestros estudiantes internacionales.
Mis compañeros y yo estaremos encantados de daros la bienvenida a Taormina y ofreceros la oportunidad de descubrir esta isla rica de historia, de arte y de luz.
Post scriptum: mi eterno agradecimiento a la escuela ABC de Florencia, donde empecé mi carrera como profesor de italiano para extranjeros, donde he descubierto el maravilloso mundo del italiano para extranjeros, donde he vivido la maravillosa experiencia de intercambiar con los extranjeros amantes de la lengua y de la cultura italiana mi mundo con el suyo. Una experiencia que ha sido mi misma vida.
Gracias a la escuela ABC, por haber encendido la llama y haberme permitido insertar mis primeros anuncios sobre los cursos de italiano en Taormina dentro de vuestros folletos. ¡Sin vosotros esta maravillosa aventura no hubiera podido empezar nunca!